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31 de marzo de 2016

Papá, ¿me puedes dejar dinero para mis estudios? Pues firma aquí.

Hoy estamos con la incertidumbre que: mejoraré mi ingreso, tendré trabajo, estaré sano, mantendré ese ahorro, ya no tendré deudas ¿para cuando mi hijo o hijos entren en la Universidad?


O mejor aún, si no puedo pagar la Universidad Privada, que entre en la Pública, puede ser el razonamiento de muchos de nosotros y sabemos que para ambas necesitarás de dinero, lo que es una realidad es que nuestros hijos viven tiempos sin precedentes:

23 de septiembre de 2013

¡Aguas con el Agua!

"¡¿Cómo que sólo nos van a pagar el 20% del siniestro?!" --Era el contador de la empresa y a quien se le había encargado la administración de las póliza del negocio desde hace algunos años y, aunque yo no era su agente, acudió conmigo para que le asesorara. Los desgajes del cerro producido por las lluvias del Alex, aunado a toda la graba y el escombro que acarrearon las aguas, afectaron el 80% de la nave industrial dañando equipo y maquinaria. Los daños fueron millonarios, pero la compañía solo le iba a pagar el 20% del daño. Como se imaginarán, mi amigo estaba aterrado por temor a que su puesto corriera peligro por semejante descuido en la gestión de sus pólizas.

15 de abril de 2013

Mi abuelo el pistolero

Eran eso de las tres de la mañana cuando empezó el fuego y la "balacera". Diciembre de 1988. Los vecinos de la colonia Martinez en Monterrey lo recuerdan bien, y como no lo iban a recordar: unos por el miedo hasta se metieron debajo de la cama, otros histéricos llame y llame a la policía, el vecino más valiente hasta se dispuso a salir mientras su esposa envuelta en llanto le gritaba: "no salgas viejoooo no saaaaalgas por favoooor", pero el señor muy valiente, hasta sin camisa salió--nada que ver con la señora con ansias de enviudar que en tono "inocente" le decía a su esposo: "asómate viejito, asómate a ver que pasa". El tronido de las balas duró 3 horas, las mismas que el incendio...¡¿incendio?!

23 de febrero de 2011

Para aclimatarte al cambio...



Esa mañana mi esposa y yo nos despertamos todos engarrotados enterrados bajo un montón de colchas. El día anterior habíamos estado a cero grados y, como aún no compraba calentador alguno, la casa se encontraba helada. Dispuestos a no pasar fríos ese día, decidimos irnos "superbien" abrigados: llevábamos ropa térmica, dos o tres suéter, guantes, bufanda, gorro y chaqueta. Salimos de la casa corriendo al carro para no exponernos al "frio". Sintiéndonos a salvo dentro del carro y platicando rumbo al trabajo, mi esposa me interrumpe en shock: "¡Miraaaaa!" y me apunta a un hombre en la calle con camisa corta "¡Que bárbaro y con este frío, ¿cómo se atreve?!". No acababa de terminar su frase cuando yo le señalo a otro individuo en igual situación: "Mira allá hay otro loco", pasando unas cuantas cuadras ella me dice apuntando a otros dos en manga corta que esperaban en la parada del camión: "allá hay mas". Dicho esto, guardamos los dos silencio como si nos empezara a caer el veinte de lo que estaba sucediendo, nos volteamos a ver lentamente y nos dimos la mirada de "¿estas pensando en lo mismo que yo estoy pensando?". Acto seguido y sin palabras nos empezamos a quitar despistadamente los guantes, el gorro, y todo el "roperío" que teníamos encima.